El reparto de tareas
Quién hace qué hoy. Si una tarea se queda sin nadie, la casa propone quién la cubre.
«¿Qué tareas me tocan hoy?»
Para el día a día, los estudios, la cocina, el clima de la casa y hasta para jugar. Le cuentas cómo quieren organizarse y SABAI•FAM le hace llegar a cada cual lo que necesita, cuando lo necesita.
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Cómo funciona
Casi siempre hay alguien que lo lleva todo en la cabeza. SABAI•FAM lo reparte: el aviso justo, a quien le toca, en su momento.
Una propuesta guiada y una entrevista corta. Sin formularios eternos, y todo se puede cambiar.
Propone un reparto, un menú y unos acuerdos. La casa revisa y decide.
Qué le toca y cuándo, sin que nadie tenga que recordárselo.
Por donde empieza todo
Es lo primero que SABAI•FAM puso por escrito, y sigue siendo lo que más trabajo quita cada semana.
Quién hace qué hoy. Si una tarea se queda sin nadie, la casa propone quién la cubre.
«¿Qué tareas me tocan hoy?»
Con la cuenta hecha y a la vista. Sin discusiones de domingo.
«¿Cuánta paga me toca esta semana?»
Sin rastrear a nadie: se marca quién falta y el menú y la compra se ajustan.
«¿Cuántos son hoy para cenar?»
Con el árbol de SABAI•FAM en la pantalla, así que se ven de un vistazo y no se pierden entre cien mensajes del chat. Y cada cual elige qué quiere que le avise.
«Avísame tú, que a mí se me olvida.»
El único aviso que no se entierra entre mensajes ni se puede silenciar.
«Lo puse en el chat, ¿no lo viste?»
En el móvil, en la pantalla de la cocina o en cualquier navegador.
«Se me ha quedado el móvil en casa.»
La cocina
Un menú a la medida de tu casa, la compra que sale sola de él y cada receta paso a paso. Hasta la tarde de cocina que deja la semana hecha.
Lo que gusta, lo que no y cuánto rato hay de verdad para cocinar.
Variada, equilibrada y para quien va a comer. Un «no me gusta» no es una alergia.
Una sola lista, compartida en casa y hasta con otra casa de confianza.
Cada paso con su tiempo. Y la receta de la libreta también cabe.
Batch cooking
SABAI•FAM organiza la sesión: qué va primero, qué va a la nevera y qué al congelador. Y la tarde antes te recuerda qué sacar.
Día a día y estudios
El horario, las entregas y las citas de cada cual, junto a lo de la casa. Y los avisos, con la antelación que cada cual elija.
Clases, actividades y trabajo, cada cosa a su hora.
Con su fecha y su recordatorio antes.
Cada día, cada semana o cada mes. Y nunca suenan tarde.
Los de Google o iCloud, sin apuntar nada dos veces.
En casa, a la vista
Las notas de la casa, también en la pantalla de la cocina. Lo importante se destaca, y quien necesita hablar pide un rato sin contar de qué.
A qué hora se vuelve cada día y qué pasa si se llega tarde, acordado antes y no esa noche. Si surge algo, un permiso en un toque.
El clima de la casa
No todo se arregla con normas. SABAI•FAM ayuda a decir lo que cuesta, y a decirlo bien.
De un enfado a una petición clara, en cuatro pasos.
Para cuando quien peor te habla eres tú. Con tu caja de calma al lado.
Revisables, y con lo que pasa si no se cumplen escrito antes.
Lo que se celebra en casa, y una frase para toda la semana.
Cuando esta mañana la toalla se quedó en el suelo del baño…
sentí agobio,
porque necesito que el baño esté a punto por la mañana.
¿Podrías colgarla al salir?
«Hoy no me ha salido nada bien.»
Álex, hoy ha costado, y aun así lo has intentado. Mañana, más despacio.
Los juegos
Una casa que sólo tiene tareas es un sitio triste. Retos para cada día y juegos para compartir, con los límites que pone la casa.
Palabras, números, figuras y lógica.
Por turnos, en equipo y también con invitados.
Minutos al día y horas sin juego. La partida empezada no se corta.
Lo que se gana jugando va a su cofre, no a las tareas.
🌙 De 22:30 a 7:30 no se juega · lo decide la casa
La memoria de la casa
Lo acordado, siempre a mano. SABAI•FAM te lo recuerda.
Queda escrito a la vista de toda la casa. Nadie tiene que repetirlo, y si deja de servir, se cambia.
Lo que la distingue
No es sólo palabra: está hecha para no poder hacerlas.
Ni localización ni mapa. Sólo si alguien está en casa, para organizar la cena.
Ni fallos, ni rachas rotas, ni comparaciones. Sólo lo que sí se hizo.
Propone y ordena. Lo que hay dentro lo aprueba la casa.
🔒Lo que guardas en «Mis cosas» no lo ve nadie más, ni un adulto de la casa: no sale de tu cuenta.
Cómo se empieza
No hace falta montarlo todo el primer día. SABAI•FAM se explica por el camino, con palabras de andar por casa.
Acuerdos, normas, tareas y cocina ya pensados. Te quedas con lo que te sirva.
Para que el menú se parezca a tu casa desde la primera semana.
La compra, el tablón o qué se cena. Lo demás, cuando apetezca.
Un «?» que lo explica todo, y la casa de muestra para verlo guiado.
Cada casa es la suya
Cada modo cambia lo que se ve y cómo se dice.
Reparto, paga de los menores, acuerdos y tablón. Pensado para la edad de cada cual.
La memoria de tu casa, fuera de tu cabeza. Si alguien se queda una temporada, lo compartido se enciende solo.
Donde nadie manda, se propone. Reparto, turnos y normas de convivencia, por escrito.
Para quien vive en dos casas. No las mezcla: cada una con sus normas, sus tareas y su paga. Sólo cruzan los días y las alergias.
Dos casas de confianza se vinculan con un código que se dan en persona, y se mandan cosas de la compra y recetas. Sin listado de casas: no es una red social.
El porqué
Estructura sí, control no.
Cuando hace falta, cada ficha dice también lo que no permite afirmar. Y lo que se oye mucho, pero no se sostiene, aquí no se repite.
Cuéntale cómo es tu casa y empieza por lo que más trabajo te quite.